viernes, 19 de junio de 2009
El 12 de junio en Sukarrieta
Si el mejor amigo del hombre es el perro y el perro es un animal, el 12 de junio, con un día de naturaleza espléndido, buen tiempo, paisajes idílicos, playas inmensas y el humor de infantil contagiado, nos adentramos en nuestra Bizkaia maitia hasta aterrizar en Sukarrieta haciendo una visita a nuestros amigos los animales: pollos, gallinas, conejos, cabras, ovejas, caballos y hasta un burro, quien con un rebuzno prolongado nos saludó y despidió. Luego degustamos la comida de las amatxus bajo la fresca sombra de un tilo, montamos en los columpios, disfrutamos de los amigos y cansados pero contentos subimos al autobús que nos llevó de vuelta al cole con muchas sensaciones buenas que compartimos en familia.
jueves, 11 de junio de 2009
Dice el profesor José Antonio Marina, a quien tuve el placer de escuchar ayer en el Forum Deusto, que hablar de educación es hablar de algo práctico, porque su función es aprender y que cuantos más temas a resolver se planteen al educando más capacidad de inteligencia necesitará para solucionarlos. La educación supone una capacidad práctica noble, grande y difícil para quienes nos dedicamos a ella y el rasgo profesional que debe caracterizarnos es el del optimismo, sobre todo si se es docente y padre, porque siempre hay algo que se puede enseñar y algo que puedo enseñar.
De todos modos, se cuestiona que si después de haber miles de docentes, existir otras tantas instituciones educativas y llevarse el sistema educativo el 5% del PIB hay tanto fracaso es porque algo no se está haciendo bien. Y es que antes sólo se veía el aspecto cognitivo mientras que ahora nos fijamos en cómo el niño se implanta en la sociedad, desarrolla su conducta y vive en un contexto.
Para hacer frente a la educación se necesita inteligencia, como facultad individual que se desarrolla en un entorno social que la estimula o la bloquea. El problema estriba en que hoy en día muchas parejas no se entiendan y que los centros educativos funcionen. Los centros tienen como objetivo la instrucción y para ello han de formar el carácter para hacer alumnos libres, competentes y moralmente buenos, con la colaboración de proyectos éticos que les conduzca a ser felices.
Hemos de tener en cuenta que hay tres tipos de personalidad: la recibida o hereditaria, que nos presenta como diferentes y que hay que ajustar en la escuela; la aprendida, ese conjunto de hábitos aprendidos que tardan en adquirirse y forman un modo estable de vida y la elegida, que supone un proyecto de vida.
Para desarrollar los tres tipos de hábitos existentes: intelectuales, afectivos y morales, interviene la educación por medio de la adquisición de recursos, para lo que habrá que poner al alumnado en contacto con buenos valores a la vez que dirigir sus sentimientos.
Dos son las funciones de la educación: aprender a ser libres, porque el ser humano no nace libre y la permisividad ha contaminado la escuela. Decía Kant que la libertad se aprende obdeciendo primero, y aprender a controlar la voluntad, por lo que se siente o por lo que se siente que es bueno. Pero la voluntad requiere de cuatro destrezas: inhibir el impulso para saber deliberar, deliberar para buscar alternativas, decidir por sí mismo y soportar el esfuerzo, y hoy intoxicamos a los niños de comodidad.
Para fomentar esos hábitos intelectuales, afectivos y morales se requiere una buena representación de la realidad, donde no se hayan metido creencias preestablecidas, aprender un tono afectivo enseñando a los niños a enfrentarse a sus hechos; desarrollar las habilidades cognitivas, aprender a usar la libertad, para ser responsables, la dignidad, para pasar de animales listos a personas dignas, con valores y sentido de la justicia y por último hacer proyectos y resolverlos con las virtudes de la acción: tenacidad, espíritu crítico y capacidad inventiva.
Y todo lo hacemos porque queremos ser felices, una felcidad como armoniosa satisfacción de tres necesidades: pasarlo bien, relacionarnos con los demás y tener necesidad de hacer algo que valga la pena sintiendo que progresamos.
De todos modos, se cuestiona que si después de haber miles de docentes, existir otras tantas instituciones educativas y llevarse el sistema educativo el 5% del PIB hay tanto fracaso es porque algo no se está haciendo bien. Y es que antes sólo se veía el aspecto cognitivo mientras que ahora nos fijamos en cómo el niño se implanta en la sociedad, desarrolla su conducta y vive en un contexto.
Para hacer frente a la educación se necesita inteligencia, como facultad individual que se desarrolla en un entorno social que la estimula o la bloquea. El problema estriba en que hoy en día muchas parejas no se entiendan y que los centros educativos funcionen. Los centros tienen como objetivo la instrucción y para ello han de formar el carácter para hacer alumnos libres, competentes y moralmente buenos, con la colaboración de proyectos éticos que les conduzca a ser felices.
Hemos de tener en cuenta que hay tres tipos de personalidad: la recibida o hereditaria, que nos presenta como diferentes y que hay que ajustar en la escuela; la aprendida, ese conjunto de hábitos aprendidos que tardan en adquirirse y forman un modo estable de vida y la elegida, que supone un proyecto de vida.
Para desarrollar los tres tipos de hábitos existentes: intelectuales, afectivos y morales, interviene la educación por medio de la adquisición de recursos, para lo que habrá que poner al alumnado en contacto con buenos valores a la vez que dirigir sus sentimientos.
Dos son las funciones de la educación: aprender a ser libres, porque el ser humano no nace libre y la permisividad ha contaminado la escuela. Decía Kant que la libertad se aprende obdeciendo primero, y aprender a controlar la voluntad, por lo que se siente o por lo que se siente que es bueno. Pero la voluntad requiere de cuatro destrezas: inhibir el impulso para saber deliberar, deliberar para buscar alternativas, decidir por sí mismo y soportar el esfuerzo, y hoy intoxicamos a los niños de comodidad.
Para fomentar esos hábitos intelectuales, afectivos y morales se requiere una buena representación de la realidad, donde no se hayan metido creencias preestablecidas, aprender un tono afectivo enseñando a los niños a enfrentarse a sus hechos; desarrollar las habilidades cognitivas, aprender a usar la libertad, para ser responsables, la dignidad, para pasar de animales listos a personas dignas, con valores y sentido de la justicia y por último hacer proyectos y resolverlos con las virtudes de la acción: tenacidad, espíritu crítico y capacidad inventiva.
Y todo lo hacemos porque queremos ser felices, una felcidad como armoniosa satisfacción de tres necesidades: pasarlo bien, relacionarnos con los demás y tener necesidad de hacer algo que valga la pena sintiendo que progresamos.
viernes, 29 de mayo de 2009
Reglamento de Organización de la Biblioteca
A la vez que el colegio adaptaba el Reglamento de Organización y Funcionamiento a la actual LOE y a los nuevos tiempos que vivimos, se ha aprovechado la situación desde la biblioteca para diseñar su Reglamento de organización, que a expensas de lectura y presnetación de alegaciones por parte del profesorado quedará aprobado con el ROF, del que formará parte.
Obra de teatro "Unos lentes para ver"

En esta obra criticamos la hipocresía con la que vivimos. Esa hipocresía nos hace decir lo que no pensamos sólo para halagar, sobre todo a los más poderosos. Afortunadamente hay unas gafas que permiten ver hasta los más ocultos pensamientos que le hacen reflexionar al presidente de un hipotético país del futuro hasta llegar a ver a las personas que le rodean como realmente son. Y es que hay cuentos que deberían ser realidad. Con esta obra nos presentamos al certamen de teatro escolar del ayuntamiento en el apartado de castellano.
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